Padre Celestial,
que seas Tú librándome del enemigo
y de toda persona que quiera hacerme daño,
pues si Tú estás conmigo entonces nadie
podrá levantar su mano contra mí.
Y si por algún motivo tuviese que
superar alguna prueba, dame la fortaleza
para salir adelante y avanzar agradecido
por todo lo que Tú me das.
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